martes, 13 de mayo de 2014

LA VIDA UNIVERSITARIA EN PERÚ

En el artículo de opinión, Salomón Lerner Febres divide su opinión en dos principios fundamentales que impiden el cambio de una verdadera vida universitaria tanto en las universidades públicas como privadas que sufren el eterno encasillamiento de problemas remotos. En  la primera padecimientos de una universidad politizada y empobrecida, mientras la segunda, por el poder de los ingresos económicos que forman parte del garante de un universitario.
No es para menos, vivimos en una sociedad plagada de universidades particulares en la que muchas de ellas, no todas, trabajan sobre cimientos lucrativos generando una relación de universidad-empresa donde el universitario tiene la plena confianza de seguir estudiando a cambio del pago de ciertas disposiciones que permitan su permanencia. Sin embargo, el rol desempeñado por el Estado es ausente debido a que debe existir un ente regulador con los suficientes mecanismos de preparación y trayectoria encargados de exterminar imposiciones que atentan contra la calidad universitaria.
Por otro lado, el mecanismo remoto de enseñanza, la incertidumbre económica, la escasa investigación de calidad e inexistentes relaciones académicas con otras universidades afectan en gran magnitud a las universidades públicas. Si bien es un ente que favorece al Estado, este no asume la responsabilidad del pensamiento crítico y la creación y difusión del conocimiento que debe poseer un universitario.

Considero que la opinión del autor aporta ideas claras y acertadas de lo que debe y debería ser una universidad, donde el  estudiante sea la fuente principal de nuevos conocimientos que garantizan el principio de un cambio: el renacimiento de una sociedad  que aporte en el largo camino de la igualdad, la justicia, la inclusión social, es decir, el mejoramiento de la calidad de vida de todos los peruanos. No obstante, muy aparte de la relevancia que posee una óptima vida universitaria, los valores y la formación ética y moral de un profesional van mucho más allá de cátedras universitarias debido al rol básico de la familia y la sociedad en el Desarrollo Humano.

Por : Gianella Tapullima Abriojo

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